
El trabajo de lector editorial, sueño de cualquiera que ame leer. ¿No es eso como que te paguen por respirar? ¿Es un trabajo sencillo o no?
Empecemos por el principio: ¿qué es un lector editorial? ¿Quién es ese afortunado ser mágico al que pagan por leer? ¿De verdad existe o solo está en tu imaginación?
No, no; te prometo que de verdad existe.
Para entenderlo un poco mejor, vamos a imaginar por un segundo un escenario que mola mucho: te has montado una editorial. Vas a dedicarte a publicar las voces que más se lo merecen, las historias más entretenidas, las más interesantes. Las que encajan en el punto de vista de lo que quieres para tu sello, tu editorial, y las que os lanzarán a la estratosfera de éxitos a ti y a su autor. Decides abrir la recepción de manuscritos (o sea, de textos sin publicar) y, ¡madremíalaquesetevieneencima! Tienes la bandeja de entrada desbordada, petada, en cifras de tres números. ¿De verdad hay tantísima gente que quiera publicar su libro?
Para ti (y para cualquiera) sería humanamente IMPOSIBLE leer todo lo que te llega, ¡si tienes mogollón de curro y otras mil cosas que hacer! ¿No hay nadie a quien puedas delegar parte de ese trabajo? ¡TACHÁN! Ahí aparece la figura del lector editorial.
El lector editorial (o lector profesional) es, por decirlo de alguna manera, los ojos del editor. Es la primera persona en leer un manuscrito inédito que ha llegado a la editorial para, principalmente, determinar si es o no publicable.
Pero, me dirás, ¿no es eso muy subjetivo? Lo que a ti te parece digno de publicar puede que a mí no me lo parezca. ¿No depende mucho del gusto personal que tenga cada uno? Pues sí, pero un buen lector profesional estará bien familiarizado con la identidad e idiosincrasia de la editorial para la que lee.
Dicho de otra manera: el gusto subjetivo cambia de una editorial a otra, y el lector editorial se adapta a cada una. Es como si se colocara unas gafas distintas dependiendo de la editorial para la que lea. Por ejemplo, ¿encajaría una novela de detectives en un sello editorial que publica exclusivamente fantasía? No parece muy probable (salvo que el detective en cuestión sea una bruja con poderes mágicos). Y, aunque esa novela de detectives sea buenísima, la editorial de fantasía no la seleccionará para que pase a formar parte de su catálogo de obras.
SÚPER IMPORTANTE: el lector editorial debe siempre tener en cuenta la editorial para la que está leyendo, porque no cualquier libro vale para cualquier editorial.

Entonces, ¿en qué consiste el trabajo de lector editorial? ¿Se lee, y ya está?
Lo cierto es que se hace bastante más que eso. Cualquiera de nosotros lee, todos los días a todas horas. Leemos carteles por la calle, leemos posts en redes sociales y leemos la lista de la compra que hemos escrito en la nevera. Pero un lector al que una editorial le ha encomendado la lectura de un manuscrito —para ver si lo publica o no— va a leer de manera algo diferente: va a hacerlo con propósito.
Un profesional de la lectura editorial no puede meramente leer como lo haría fuera de su horario laboral, por gusto o por entretenimiento. No se trata de leer sin más. De hecho, si deja de lado su gusto personal, ¡mejor que mejor! El manuscrito no es para él (recuerda: es los ojos de editor), por tanto, siempre tendrá presente tres cosas muy importantes mientras realiza la lectura:
- El editor y la editorial que le han hecho el encargo;
- el catálogo existente en esa editorial;
- el público objetivo al que puede atraer el manuscrito en cuestión.
Si sigue esta receta de éxito, muy probablemente su trabajo esté bien hecho y su relación con la editorial será muy provechosa.
Vale, entendido; en el trabajo de lector editorial uno recoge el encargo de un editor y se dedica a leer manuscritos cuando este se lo pide. No los lee como quien lee una novela antes de irse a dormir, sino que deja de lado su gusto personal y analiza si ese texto que le han encargado encaja dentro del sello para el que trabaja. Hasta aquí parece que está todo claro.
Pero, ¿cómo lo hace?
¿Cómo le explica al editor si ese manuscrito es publicable o no? ¿Se dedican a hacer videollamadas interminables? ¿Tienen reuniones cada semana? ¿Se desplaza a su despacho para que este le lea la mente? La forma más habitual es que, tras una o varias lecturas del manuscrito, el lector profesional rellene un llamado “informe de lectura”. Este puede ser uno propio creado por el lector pero, normalmente, las editoriales tienen un modelo propio que han de compartir previamente con el lector profesional. Aunque cada editorial puede tener una versión concreta de informe de lectura según sus preferencias, todos tienen, más o menos, una serie de puntos comunes a los que el lector debe atenerse. Algunos de ellos podrían ser:
- Datos del manuscrito (título, autor, número de páginas);
- resumen de la trama;
- valoración en un par de líneas;
- calidad literaria y comercial del texto;
- páginas importantes;
- posible público al que va dirigido,
- si recomienda o no su publicación, etc.
En fin, que cada maestrillo tiene su librillo y cada editorial tiene su informe de lectura de preferencia. Pero el (buen) lector editorial siempre los rellenará de la forma más profesional y rigurosa posible, siendo claro y conciso y compartiendo los aspectos más importantes y destacados del manuscrito que analiza.
Recapitulando: como si de un superhéroe sin capa se tratase, el lector editorial acude a la llamada de auxilio de un editor en apuros y le ayuda a navegar por el sinfín de manuscritos que desbordan su bandeja de entrada, dejando siempre de lado su gusto personal y priorizando los intereses del editor y su editorial. Cumplimenta concienzudamente el informe de lectura con la información del manuscrito, su valoración, su calidad, etc. Documento que servirá al editor para decidir si quiere profundizar más en el manuscrito y su posible publicación (Yay!) o bien si quiere descartarlo por completo ya que no parece encajar en lo que se está buscando (sorry, thank you, next).
Es posible que te estés diciendo a ti mismo: “Pues suena a que es un curro súper guay, yo no le veo ninguna desventaja.”
Bueno, a la editorial llegarán manuscritos buenos, muy buenos que darán gusto de leer y que harán las delicias del editor, del lector y de todo el mundo. Pero habrá otros que, bueno… Costará algo más terminarlos en una primera lectura (por decirlo de manera suave, ya me entendéis). Pero todos los manuscritos que nos facilite el editor merecen ser revisados y analizados. Es más, parte del trabajo de lector editorial consiste en compartir la opinión sincera con el editor: tanto si un libro ha gustado como si no, lo que hace sentir, los puntos fuertes que tiene, los puntos débiles en los que habría que trabajar algo más, etc. La lista podría ser interminable.

El lector profesional no es un lector cualquiera
Es el primero que va a leer tu manuscrito inédito, la primera impresión que se va a llevar el mundo editorial de tu trabajo. Qué emocionante, ¿verdad? Además, si es un buen profesional (que lo suele ser) leerá tu manuscrito atentamente y sin prejuicios.
¿Un consejo? Aunque no hay una fórmula mágica que se pueda seguir para pasar el filtro de un editor o un lector editorial, lo mejor que se puede hacer es presentar un manuscrito bien trabajado. Si necesitas ayuda revisándolo, editándolo o corrigiéndolo, aquí en Miope de Libro te podemos ayudar y orientar con cualquier duda que tengas (y trabajar tu manuscrito contigo). 😉
Pero, entonces (te preguntarás), ¿la decisión de si un manuscrito se publica o no es del lector editorial? Y la respuesta a eso es: No. El lector es los ojos del editor, ¿recuerdas? Al final la última palabra la tiene él, aunque el lector da su opinión y RECOMIENDA la publicación o no.
Si todo este mundo te parece interesante y te gustaría formarte como lector editorial, existen varios itinerarios o másteres que te pueden enfocar a ello. Pero, si no tienes mucho tiempo, existen cursos (muchos de ellos, online) a los que te puedes apuntar y llevar las clases más a tu ritmo, si es lo que te apetece. Algunos de mis favoritos son:
- El de Cursiva, la escuela online de Penguin Random House Grupo Editorial que te garantiza que sigue los estándares de este gigante de los libros.
- El de Cálamo y Cran, centrado en la elaboración de los informes de lectura.
- El de Trágora Formación, el spin-off de la Universidad de Granada.
(Esta es la última lista que voy a poner. De momento. ¡Prometido!)
Y después de toda esta chapa que te he metido, ¿ha quedado claro lo que es el trabajo de lector editorial? Espero que sí. 😊
