Los servicios editoriales y de corrección son un punto a tu favor. El proceso de creación es un camino cansado. Pero, alegre e imaginativo. Es, podría decirse, como una ruta de senderismo. Montaña arriba, con pesar, pero qué vistas al llegar. ¿No crees?
Cuando llevamos mucho tiempo trabajando en algo escrito se nos escapan cosas. Y nos surgen las dudas. Esa voz interna que busca el fallo en ti. ¿Tengo muchas erratas? ¿Tiene sentido lo que escribo? ¿Se va a entender lo que quiero transmitir?
A las dos últimas cuestiones, yo te contesto: ¡Claro que sí! Tiene sentido, se va a entender. A la primera, habrá que ir viéndolo, creando equipo.
Aunque pedir ayuda a veces parezca algo incómodo, es muy valioso para el desarrollo profesional y personal. En el proceso de la escritura, se analizan ideas, se plasman en papeles o documentos de word, se crea una estructura, se elige el tono adecuado e, incluso, se fija una en la escritura.
¿Pero qué pasa si algo falla en el proceso? Pues para eso está la figura del ediror, el corrector, el lector editorial. Es para pulir tu manuscrito, tu texto, tu obra más querida y que, sobre todo, quieres que el mundo vea.
En este post te damos algunas claves por las que pedir ayuda en el contexto de la creación de contenidos es más una ventaja que un incordio.

Muy cerca del huracán
Escribir es como estar demasiado cerca del ojo del huracán y no ver la tormenta sin importar lo grande que sea. Y, por tentador que parezca querer ser autosuficientes no siempre es la respuesta.
Como ser humano, nos queremos encargar de todo sin la ayuda de nadie… ¡Cómo nos gusta un buen Juanpalomo: Yo me lo guiso, yo me lo como… Sin embargo, contar con profesionales que revisen nuestro trabajo es muy beneficioso a corto y largo plazo. Sobre todo para nuestra salud mental, ¿no crees?
Y por eso existe Miope de Libro. Ofrecemos servicios editoriales, a través de la figura del Lector Editorial y también de corrección ortotipográfica de tus textos, de tus manuscritos o de tus ideas trasladadas a un archivo de word. Llámalo como quieras.

Coge papel y boli
Coge papel y boli, o libreta y ordenador. O abre una hoja de word, yo qué sé… La cuestión es que empieces. Sin miedo, pero también sin orgullo. Déjate ayudar, asesorar. ¡Busca a profesionales!
En primer lugar, es importante destacar que nadie escribe bien a la primera. Como todo, esto es un proceso. Como ese sendero que lleva al pico de la montaña. Hasta los escritores y las escritoras con más experiencia recurren a Los servicios editoriales y de corrección. Recurren a lectores externos y a editores. Y eso, a largo plazo, trae beneficios. Algunos de ellos como los que te presentamos a continuación.
Y aquí te dejo las cinco razones por las que es interesante tener una figura profesional detrás de tu manuscrito:
- Todo es más creíble: La coherencia de tu manuscrito crea su mejor versión posible. Y esto es confianza.
- No soy tu madre: Te diré si hay errores o algo que mejorar. La objetividad es clave a través de una perspectiva imparcial.
- Te quito la venda de tus ojos: Pasan las horas y escribir es lo único que has hecho. Ahí, tan cerca de tu creación, de tu primer hijo narrativo no te das cuenta, pero puedes caer en la ‘ceguera’ del ‘esta historia es maravillosa’. Y dejas de ver los fallos. Te acompaño a descubrirlos conjuntamente y, por supuesto, a corregirlos en común. Tú y yo.
- Un impecable estilo: Un texto bien editado tiene más posibilidades de destacar en este mercado, a veces saturado, del ámbito literario.
- La veracidad importa: Además de las faltas de ortografía, comprobamos que los datos son ciertos. Buscamos la precisión en las fechas, los nombres propios y las referencias, entre muchas otras cosas.
Así que, ya sabes, cada corrección es una oportunidad para mejorar. Y yo quiero ver tu evolución. Cuando se señala ese error, esa coma mal colocada, ese personaje un poco plano y con algo más de orientación acaba siendo el mejor de la novela, no solo se mejora el manuscrito, sino, que, además, sino, también una lección aprendida. Una lección que en un futuro puede sernos de gran ayuda.
Otro aspecto a favor de permitir poner unos segundos ojos en tus creaciones textuales es la calidad. Puede darse el caso de que algunas ideas, por muy pensadas que estén, no queden del todo claras. O algo liosas para quien no ha creado ese contenido. Por ejemplo, en los textos académicos es algo bastante relevante o a tener en cuenta. Pedir ayudar es saber que, a lo mejor, hay algunas partes del texto que se necesitan reorientar. Y, oye, ¡eso está muy bien!
También es importante tener en cuenta el valor de la perspectiva, vinculada a la interpretación de los textos. Cada persona es un mundo. Cada persona interpreta los contenidos de una manera. Y eso mola.
Además, la escritura tiene algo de colaborativo, y las ideas que nacen de ella. Puede considerarse un trabajo en equipo, desde la persona que escribe hasta la que acaba leyendo. Pasando, por supuesto, por quienes escuchan ese planteamiento de la historia, quienes opinan, quienes animan y quieres, claramente utilizan los les servicios editoriales y de corrección para que esa historia que tú has creado llegue al resto de la sociedad.

No tienes porqué apechugar con el peso del manuscrito tu solita, Maricarmen.
Pues eso… que no hace falta que lo hagas tú solo. Que puedes contar con grandes profesionales que te harán, de alguna forma, la vida más fácil. Y así te lo hemos contado, así te hemos explicado los motivos. Nos importas tú, nos importa tu texto y, por supuesto, lo queremos leer y ver cómo se lee.
Lograr el hábito de pedir ayuda ha de ser algo habitual en cualquier proceso de escritura. Enriquece y fortalece el valor del trabajo propio. Como correctora, veré errores que tú no ves; mi figura, la de lectora editorial, te podrá dar feedback sobre a qué público puede ir dirigida tu historia. Y, en materia de edición, te ayudaré a mejorar tus personajes o tu estructura.
Al fin y al cabo, en escribir y en publicar hay una intención de comunicar. Por eso, cualquier recurso que nos acerque a ese objetivo debe ser aprovechado. Y para eso estamos, para trabajar un poco todo eso. ¿Nos animamos?
